Adiós...
- ¿Cómo? ¿Así... de repente?
- Sí... lo siento, pero... quedarme sería un error.
- Quizás el error sea yo... -Sentenció amargamente- No te voy a pedir que te quedes, sabes que no soy así. Pero tampoco esperes que vaya tras de ti. Eres totalmente libre Micaela, libre para marchar, para vivir, para huir.
- ¡No estoy huyendo! Tan solo estoy cansada, agotada, ya no encuentro razones para quedarme aquí.
- ¿Y yo?... ¿También te has cansado de mi?
- De ti... De ti solamente siento sed, ganas de tenerte cerca, de besarte, de reír juntos, de mirarnos y apagar el mundo alrededor... Yo necesito de ti... Pero, quizás sea mejor el dolor que la ansiedad. -Dijo con una lágrima acariciando su mejilla- Debo irme, a la larga será lo mejor.
- ¿Lo mejor? ¿Acaso sabes qué es lo mejor? ¿Dejas que el tiempo y la distancia arregle aquello que tú no puedes o no quieres remediar?... No podrás, ¿Sabes por qué?... Porque a pesar de que el tiempo pase y la distancia crezca entre nosotros, seguiré contigo. En tu recuerdo, en tu memoria, en tu piel. Estaré allí, acompañándote en cada paso, presente en cada sonrisa, ocupando cada mirada... Porque no puedes escapar de aquello que llevas aun contigo en el corazón.
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