viernes, 1 de febrero de 2013

Luna llena.


- ¿Sabes lo curioso de estos momentos? 

      Que por mucho que pretendas encontrar una explicación, solo encuentras interrogantes sin respuesta. Simplemente son cuestiones vacías, sonidos que retumban en tu cabeza siguiendo el compás del martilleante ritmo del corazón e inquietud producida por querer y no poder saber más.

      De pronto, como luz de primavera aparece la calma. El rítmico redoble se aquieta, casi se desvanece por completo dejando paso a una esperanza vestida de ilusión pasajera que dice que todo volverá a su lugar, a su cauce… Que volverás a caminar por ese sendero donde se sucedían día tras día los capítulos en los que la luna te acompañaba siempre y jamás te abandonaba…

      Ella, la luna. Testigo de tus aventuras, confidente de tus secretos y guardiana del trébol de cuatro hojas de tu suerte. ¿Dónde se encuentra? Vives atrapado en una eterna noche de luna nueva, ella ha desaparecido, se ha ido, ya no está... Un profundo suspiro acompaña los pensamientos de tu mente, la cual repiquetea y te repite constantemente como consuelo que, tarde o temprano, el ciclo continuará y que tu nívea luna volverá para arrebatarle su pareja a la soledad.


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