viernes, 8 de febrero de 2013

Palabras del recuerdo...


“Tempus fugit”, “Carpe diem”…“Memento mori.”

“Cada escrito, cada pensamiento y cada reflexión que aquí se lee posee un alma.” Las palabras, pidiendo ser escuchadas por Aquel a quien van dirigidas, actúan como cárceles calladas que encierran los sentimientos de aquellos que las utilizaron. Con el fin de que más tarde, cuando sean leídas, proclamen de nuevo con su fonética selecta el mensaje que celosamente guardan, anhelando que en algún lugar, Él las perciba y sonría con ellas como lo hizo alguna vez.

Estimado Carlos, 

     He de confesar que llevo posponiendo al máximo la hora de escribirte... te pido no me malinterpretes ni me pidas un porqué, simplemente porque no lo tengo... Supongo, será porque no puedo si quiera contemplar la posibilidad de que esta sea la última vez que te escriba o, peor aún, que sea la última vez que me escuches.

     Quisiera aprovechar que hoy estas aquí, porque no me cabe duda alguna de que así es, para pedirte perdón. Perdón por aquella promesa incumplida que ya no podré realizar... Aún recuerdo cómo en mi última carta prometí visitarte cuando volvieras al instituto, estaba esperando el momento adecuado porque queríamos ir varios alumnos... Ahora soy consciente de que debí haberlo hecho cuando tuve ocasión... Pero no fue así y no sabes cuánto lo lamento, tengo tantas cosas que platicar contigo... Aunque se me ocurre una solución, quizá un poco apurada pero, si me lo permites, puedo cumplirlo cuando ambos dos, hayamos despertado de este soñar continuo que es la vida.

     Me acuerdo con nostalgia cómo nos enseñabas a medir versos, a encontrar la rima y a entender el significado de los poemas, incluso de los más complicados porque tenías fe y confianza en que sabríamos hacerlo. Nos instabas a descubrir el mensaje oculto que guardaban para que nos enamoren con su belleza... Conmigo lo conseguiste: me enamoraron. Me hiciste ver lo mucho que transmiten las palabras, la importancia que estas tienen para expresarnos, para sentir, incluso para soñar… y lo indispensables que se hacen a la hora de "crear un mundo de ficción con una especial elaboración del lenguaje"... ¿Te acuerdas Carlos? cómo poder olvidarlo... llevo desde 1º de la ESO con esa definición en mi memoria. Me encantaría volver a estar en una de tus clases, de las que siempre salíamos con algo nuevo aprendido sea de la asignatura o no, porque además de enseñarnos como nadie lecciones de la materia, nos enseñaste lecciones de vida. Hoy te doy las gracias, porque mucho más que un profesor, fuiste un maestro con mayúsculas, y más que eso fuiste un verdadero amigo porque te preocupabas e interesabas por nosotros, brindándonos apoyo y comprensión sin pedir a cambio nada más que un poquito de atención.

     Pero desafortunadamente el tiempo se nos va de las manos como pájaros al viento, pasa inexorablemente y lo vivido solo puede volver a ser contemplado si lo observamos con los ojos del recuerdo. Porque así el tiempo pierde su dominio y somos capaces de congelar por unos instantes experiencias, momentos, sensaciones, recuerdos y personas...   
“Carlos, aquellos grandes ojos del recuerdo… mis ojos, te contemplarán eternamente”. 
Con mucho cariño:
Joselin Miranda

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