jueves, 28 de febrero de 2013

Prefacio.

Bip-bip... Santiago se despertó oyendo el sonido del monitor del hospital... Bip-bip...


     Apenas recordaba algo de lo que había ocurrido, pequeños y fugaces flashbacks acudían a su memoria intentando encajar unos con otros para lograr restablecer esa realidad difusa y diferida que su mente estaba tratando de olvidar.-¿Qué ha pasado?¿Por qué estoy aquí?-. Fueron sus primeras preguntas, mas aquellas no salieron de su boca, se quedaron en la antesala de lo dicho, se quedaron solamente en su cabeza.

     Estaban retumbando de un lado a otro, queriendo salir, pretendiendo escapar... Pero era imposible. Su boca no se movía, no podía articular ningún movimiento, preso de su cuerpo y esclavo de sus decisiones estaba allí, en una sala de hospital, solo...-¿Solo?No puede ser,¿Dónde está?-. De pronto recordó aquella alegre sonrisa que le acompañó la noche anterior -¿Dónde pudo haber ido?¿Estará bien?-.

     Su memoria se inundó de repente de retazos de ella, de fragmentos y de fotografías mentales que silenciosamente había captado de aquella chica que con su tierna pero pícara mirada le había hecho perder la cabeza por completo... aquella noche en donde alcohol, seducción, inocencia, locura y pasión se mezclaron creando un cóctel explosivo, hedónico y extraño que lo cautivó intensamente.

...Continuará.


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